Foto: cortesía
En una de las regiones más remotas y sísmicamente activas del planeta, un volcán inactivo desde hace más de 600 años ha vuelto a rugir. Su reaparición no ha sido casual: llega justo después de un terremoto de magnitud 8,8 que encendió las alarmas de tsunami en varios países del Pacífico, incluyendo Japón, Estados Unidos y Filipinas.
Especialistas locales sugieren que ambos fenómenos podrían estar conectados, ya que las tensiones liberadas por el seísmo habrían actuado como detonante para reactivar el sistema volcánico.
La última vez que este coloso expulsó lava fue unas cuatro décadas después de 1463, según registros históricos, y desde entonces no había mostrado signos de actividad.
La erupción ha coincidido con otro sismo significativo en la región: un temblor de magnitud 6,7 (medido en las islas Kuriles) que, aunque no generó un tsunami importante, llevó a las autoridades rusas a recomendar a la población que se mantuviera alejada de la costa como medida preventiva.