Ya pasaron por una mutilación genital femenina (MGF) cuando eran niñas, pero ahora, siendo adultas, optan por volver a someterse al terrible procedimiento por la satisfacción de entregarse vírgenes a su amado.
Es el caso de cada vez más mujeres en Sudán. La razón: hacer creer que llegan vírgenes al matrimonio. En este país mayoritariamente musulmán, la MGF implica en muchos casos la eliminación total o parcial del clítoris y los labios de la vagina.
Y la práctica a menudo trae consigo la realización de suturas para estrechar la abertura vaginal, un proceso conocido como infibulación. Estas costuras pueden desprenderse al tener relaciones sexuales por lo cual recomiendan tener dieta extrema.
Maha, joven que se sometió a la operación dos meses antes de casarse con un hombre «un poco mayor» que ella cuenta.
«Fue tan doloroso que tuve pasar varios días en casa de una amiga, hasta que me recuperé, porque no quería que mi madre lo supiera», dice Maha, quien no quiere revelar su identidad por seguridad.
«Él nunca hubiera confiado en mí si hubiera descubierto que había tenido relaciones sexuales antes de nuestro matrimonio», expresó.