Foto: Referencia.
Robin Folsom, una trabajadora de Georgia, les contó a sus compañeros que estaba embarazada. El vientre de Folsom fue creciendo con el paso de los meses hasta que llegó el gran día.
Folsom dio a luz a su hijo en mayo de 2021, cogió la baja por maternidad y, como es normal, envió varias fotos de su recién nacido a los compañeros de trabajo.
Todo parecía normal, hasta que los trabajadores se dieron cuenta de que los bebés de las fotografías eran diferentes. Todo resultó ser falso: el embarazo, el bebé e incluso el padre.
La acusada, llamada Robin Folsom, trabajaba como directora de asuntos externos en la agencia de rehabilitación vocacional de Georgia y, en octubre de 2020, dijo a sus jefes que estaba esperando un bebé, según informa The Washington Post.
Al cobrar 100.000 dólares anuales, en esos meses de baja de maternidad le correspondían 15.000 dólares. Sin embargo, durante su aparente embarazo, una de sus compañeras vio algo raro, pues aseguró que parecía que su barriga «se desprendía» de su cuerpo, lo cual les hizo sospechar que se tratase de una tripa falsa.
Una vez dio a luz, supuestamente, y ya estaba de baja, empezó a enviar fotos de su nuevo hijo, pero, según la investigación, estas imágenes mostraban a niños «con distintos tonos de piel».
La investigación comenzó a raíz de estas fotografías. Además del reletao del compañero que vio cómo el estómago abultado de Folsom se le separaba ligeramente del cuerpo.
La investigación posterior desveló que incluso el padre de la criatura y el encargado de remitir a la empresa los supuestos informes médicos para justificar la baja materna, Bran Otmembebwe, no existe.