En Mendoza, ciudad de Argentina, falleció una joven de 23 años que era presidenta de la Juventud Radical de la comuna de La Paz. Esto ocurrió mientras se practicaba un aborto legal.
María del Valle González López perdió la vida en una «interrupción voluntaria del embarazo (IVE)», cuestión que es investigada por la justicia de ese país para determinar si la joven fue víctima de una “mala praxis” cuando le realizaron el aborto legal.
Las autoridades argentinas siguen todo el proceso de la joven, quien había recibido atención bajo los protocolos de la nueva ley de IVE en el hospital paceño Arturo Illia, donde se le prescribió el medicamento Misoprostol para iniciar la práctica.
Según se informó, González López comenzó a sentirse mal, con fuertes dolores abdominales, al tiempo que habría consumido analgésicos. Finalmente, fue internada en el Hospital Alfredo Ítalo Perrupato, de San Martín, donde falleció.
La causa por “averiguación de muerte” fue iniciada por el fiscal de Santa Rosa, Gustavo Rosas, y en las próximas horas quedaría en manos del titular de la Unidad Fiscal de San Martín, Oscar Sívori, según pudo saber el diario argentino LA NACIÓN.
De acuerdo con la ley 27.610 de Argentina, cuando una mujer accede a la interrupción voluntaria del embarazo, el sistema de salud debe brindarle “información sobre el procedimiento y cuidados posteriores, atención de la salud durante todo el proceso e información y la de los métodos anticonceptivos disponibles”.
En este sentido, fuentes del caso indican que la mujer no habría tenido el seguimiento médico correspondiente, una vez que recibió la medicación que debía ingerir para el inicio del aborto, una droga que es considerada “segura” por el Ministerio de Salud y permite realizar un procedimiento ambulatorio.
El adelanto de la autopsia arrojó que la joven habría sufrido un trastorno hemorrágico o coagulopatía, que derivó en un cuadro de septicemia. Esa coagulopatía podría haber sido consecuencia de una eventual reacción adversa a la medicación aplicada tras la intervención quirúrgica. Tampoco se descarta que hubiese sido producto de la propia intervención; se evalúa, incluso, la acción de una bacteria como causante de la sepsis.
