Cuando Amy Sharp fue a recoger a su cachorro de Alaskan Malamute, no imaginaba que aquel tierno ‘osito de peluche’ de orejas peludas y patas diminutas acabaría convirtiéndose en un perro más grande que muchos ponis.
Hoy, cinco años después, Mal pesa unos 82 kilos y no hay día que pase desapercibido en las calles de Bourne, Inglaterra.
«Su collar es del tamaño de un cinturón», bromea Amy, de 27 años, en una entrevista con la BBC. «Nunca pensamos que llegaría a ser tan grande», añade.

Su historia se ha vuelto viral y ha despertado la curiosidad de cientos de personas que no pueden creer el tamaño del animal.
Los paseos de Mal se han convertido en todo un espectáculo en Bourne. Amy relata que caminar junto a su perro no es una tarea sencilla, ya que su fuerza se asemeja a la de un caballo de tiro y su temperamento es difícil de manejar.

“Siempre me preguntan quién pasea a quién. Y cuando pasamos junto a los coches, ves a la gente girar la cabeza como diciendo: ‘¿Qué acabo de ver?’”, cuenta entre risas.
A pesar de los desafíos, la dueña asegura que su mascota es parte esencial de su vida y que su vínculo se ha fortalecido con el paso del tiempo.
