Por: Santiago Hernández

Foto: Cortesía

Desde su creación, la Dirección de Obras Municipales (DOM) ha cambiado la vida de miles de salvadoreños, generando a la fecha más de 1,500 empleos directos e indirectos.

Uno de esos más de 1,500 salvadoreños que ha visto una mejora en su calidad de vida es don Rosalío Majano, Chalío como le dicen sus amigos.

El originario del caserío Las Lajitas del cantón San Juan de La Cruz, en el municipio de Yamabal, Morazán, se ganaba la vida limpiando milpas.

Con un ingreso de entre $5 y $8 diarios, don Chalío llevaba el sustento para mantener a cinco hijos, uno de ellos con discapacidad.

Hoy es uno de los trabajadores que construyen la clínica del cantón San Juan de la Cruz, que pasó abandonada más de 10 años.

En la actualidad, los ingresos de don Chalío se duplicaron y se siente muy orgulloso de ayudar a reconstruir la clínica, tan necesaria para su comunidad.

Otro caso es el de José Eduardo Albanés, que a sus 20 años ha obtenido su primer empleo gracias a la DOM.

Albanés es parte de la cuadrilla que se ubica en el frente uno, que recarpetea las calles cercanas al mercado San Miguelito y se siente feliz porque puede ayudar a su hermano menor a terminar el bachillerato.

José Eduardo solo pudo estudiar hasta sexto grado y hoy ayuda con los gastos de la casa a su padre, que trabaja como vigilante.

El sueño de este joven es algún día operar la maquinaria pesada que se emplea en el trabajo que hoy en día desarrolla.

Una mención destacada merece María Magdalena Arias, de 37 años, una de las pocas mujeres que dirige una cuadrilla de la DOM.

“Yo soy la mera jefa”, dice bromeando al explicar que ella tiene a su cargo la dirección de 17 hombres a los que considera sus hijos, aunque algunos son mayores.

María Magdalena tiene 16 años trabajando en obras viales, comenzó cuando nació su hijo, quien hoy es un graduado de bachillerato.

Hoy en día, la jefa de la cuadrilla está ahorrando para enviar a su hijo a la universidad, pues su sueño es ser ingeniero.

“Yo agradezco a la DOM por darme trabajo acá en esta obra, sobre todo, porque como mujer abren espacios para una. Muchas comenzamos como banderilleras, pero acá se puede crecer, solo es de echarle ganas”, dice María Magdalena.

La DOM genera además cientos de empleos indirectos, como el caso del negocio de Pizzas de los Martínez.

Con el inicio de los trabajos en las calles de Ilobasco, los Martínez pueden llegar más rápido a otros lugares y vender más, gracias a los tres frentes de las obras.

“Ahora traemos más producto, venimos en la mañana y al mediodía y siempre conseguimos venderlo todo. Los muchachos nos esperan y estamos agradecidos con Dios y con ellos, porque sí estamos ganando más”, explicó don César Martínez.

Mary Nerio es otra salvadoreña que ha visto cómo la DOM ha dinamizado la economía local.

La joven trabaja en el comedor La Bendición y ahora lleva comida a los trabajadores de la DOM que recarpetean las calles cercanas al referido negocio, vende hasta 20 almuerzos diarios.

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San Salvador, El Salvador

Redacción

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