Por: Agencias

Tanya Davies, una joven británica de 23 años que tiene gran parte de su cuerpo tatuado, pero no se imaginaba que el último que se hiciera le causaría tanto problema y rechazo. De hecho, ella misma está arrepentida.

Y es que, pareciera que las personas que entran en este mundo luego se les hace difícil parar y cada vez van llenando de tinta distintas partes de su cuerpo. A ese punto llegó Tanya cuando se escribió “maldito” (cursed en inglés) en la cara, encima de una de sus cejas.

Ella creyó que era una gran oportunidad cuando le ofrecieron un tatuaje sin costo, así que no lo dejó pasar. Sin embargo, no sabía qué era lo que marcarían sobre su piel de forma permanente.

“Hace 2 años, un amigo me pidió que fuera modelo para su curso de tatuaje en letra cursiva. Me ofrecieron un tatuaje gratis en la frente; estaba pasando por una fase rebelde y acepté la oferta. Sabía que hicieron un trabajo hermoso y en 2 horas estaba en la silla haciéndolo“, dijo Tanya a The Sun.

“No fue hasta que me tatuaron las letras CUR y S que pregunté qué era. Era la palabra ‘maldito‘ y para entonces ya no había vuelta atrás. Inmediatamente comencé a temer cómo se vería y me pregunté: ‘¿Qué pensará mi mamá?’”, agregó.

Ahora está muy arrepentida de no haber preguntado antes. Trata de tapar el tatuaje con maquillaje o cubrirlo con el pelo, porque este incluso le ha costado incluso trabajos. “Cada vez que me miro en el espejo, mi tatuaje me recuerda lo estúpida que fui: estoy desesperada por borrarlo con láser“, expresó.

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San Salvador, El Salvador

Redacción

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