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Estados Unidos y sus aliados europeos están discutiendo imponer un embargo de petróleo a Rusia, una de las sanciones económicas más duras que podrían caer sobre Moscú.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo desde Moldavia que el gobierno del presidente Joe Biden ya ha comenzado a discutir imponer un embargo a las exportaciones de crudo de Rusia y que están teniendo “una discusión muy activa” con sus socios europeos para analizar “de manera coordinada” la posibilidad de prohibir las compras de petróleo ruso.
El simple anuncio de la posibilidad de prohibir la compra de petróleo ruso ya impulsó una fuerte alza en el precio del barril del crudo, que no se había registrado en siete años.
Hasta el 3 de marzo, el precio del barril del petróleo se cotizó en 117,06, diariamente el costo aumentó $4,86, un 4,33% desde la sesión anterior.
La Unión Europea depende de Rusia para mantener estable su suministro de energía, pues importa el 41% del gas natural y el 27% del petróleo.
Mientras que Estados Unidos solo importa 7,9% de petróleo ruso, por lo que puede asumir de mejor forma los impactos de su propuesta.