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Es muy probable que tú hayas sufrido algunos toques eléctricos o conozcas a alguien que haya experimentado dicha sensación en las últimas dos semanas.
El origen de dicho fenómeno es el periodo de frío extraordinario que ha vivido la región centroamericana.
La masa de aire ártico que acompaña al frente frío es muy seca con humedad relativa incluso menor al 30%, lo que ocasiona que el cuerpo almacena carga eléctrica e incrementa con el uso de suéteres y ponchos.
Esto no ocurre en ambientes húmedos porque el agua en el aire ayuda a disipar la electricidad estática.
Sin embargo, con el ambiente tan seco que tenemos, el cuerpo humano tiende a guardar cargas eléctricas (aunque algunas personas son más sensibles con otras).
En consecuencia, literalmente de la nada tocamos algo y hacemos cortocircuito hasta con chispazo y tronido lo que suele ser en ocasiones doloroso.
Para evitar esa dolorosa descarga, antes de poner la mano en la puerta, otra persona o un animal, hay que tocar una llave, un objeto metálico pequeño o la pared.