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El Real Madrid no levanta cabeza. Un Santiago Bernabéu atronador recibía a un clásico rival en Champions, a un viejo conocido de la competición europea: el AC Milan.
Los silbidos iniciales contra la UEFA por parte de la grada madridista pronto daban paso al más absoluto silencio para escuchar cómo los aficionados italianos, recluidos en la grada más alta del templo, celebraban el tanto de Malick Thiaw.
Una euforia a la que Vinicius ponía fin con un gol desde la distancia de la pena máxima. Y entonces, justo antes del descanso, aparecía Morata para adelantar a los suyos y ya en la segunda mitad Reijnders ampliaba distancia.
Con 1-3 en el marcador, el AC Milan sacaba las costuras a un Madrid que no acaba de superar las bajas por lesión.