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Una joven jamás imaginó que un intento de estafa digital acabaría en una insólita declaración de amor.
Todo comenzó cuando Catalina García, una joven chilena que fue contactada por alguien que, haciéndose pasar por su amiga en redes sociales, intentó extorsionarla.
Y es que la persona que había hackeado las cuentas de la amiga cercana de Catalina envió mensajes a sus contactos pidiendo ayuda económica. Sin embargo, la joven pronto sospechó y comenzó a tener dudas.
«Los mensajes no coincidían con la forma habitual de hablar de mi amiga», relató Catalina. Tras comunicarse directamente con su amiga a través de otro medio, confirmó sus sospechas: su amiga había sido hackeada.
Posteriormente, el sujeto al verse descubierto cambió de táctica. En lugar de continuar con sus demandas de dinero, decidió intentar conquistar a la joven, atraído por sus fotografías.
«¿Para qué robarte si puedo conquistarte?», fue el mensaje que le envió, sorprendiendo a Catalina, quien confesó sentirse desconcertada.
«Al principio sentí rabia, pero luego no pude evitar reírme. Era demasiado surrealista», dijo la joven que decidió seguirle el juego.
Durante la conversación, el estafador, además de enviarle piropos, le ofreció consejos para protegerse de futuras estafas, como no compartir información bancaria por mensajes y evitar enlaces sospechosos.
«Es raro ver el lado humano de un delincuente», reflexionó Catalina. Finalmente, tras cumplir su promesa y devolver las cuentas, la joven se despidió con una frase que dejó un curioso cierre a la historia: «Que se porte bien».
Catalina compartió su inusual experiencia en redes sociales, donde rápidamente se volvió vira.